
El Pontífice explicó que “en muchos lugares se siente uno de los efectos de esta pandemia: muchas familias que tienen necesidad, que tienen hambre y que, por desgracia, les ‘ayuda’ el grupo de los usureros”.
Se trata de “otra pandemia”. Una “pandemia social: familias de gente que tienen un trabajo de jornalero o, lamentablemente, un trabajo ‘en negro’, que no pueden trabajar y no tienen para comer…, con hijos. Y luego los usureros se quedan con lo poco que tienen”.
El Papa pidió rezar por esas familias, “por los niños de estas familias, por la dignidad de estas familias, y recemos también por los usureros: que el Señor toque sus corazones y se conviertan”.
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